Dermatología capilar: causas y tratamiento de la caída del

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La caída del cabello es uno de los motivos de consulta más frecuentes en dermatología capilar. Puede generar preocupación estética, afectar a la autoestima y, en algunos casos, ser la manifestación de una enfermedad sistémica. Diferenciar entre una caída “normal” y una patológica es clave para iniciar un tratamiento adecuado a tiempo.

La buena noticia es que, en la mayoría de los casos, la pérdida de cabello puede estabilizarse e incluso revertirse si se identifica la causa y se actúa de forma precoz. En este artículo revisamos, desde la perspectiva de la dermatología capilar, las principales causas y tratamiento de la caída del cabello basados en la evidencia científica actual.

Qué se considera una caída de cabello normal

El cuero cabelludo sano tiene entre 80.000 y 120.000 folículos pilosos. Cada pelo pasa por un ciclo compuesto por tres fases: crecimiento (anágena), transición (catágena) y reposo/caída (telógena). Es fisiológico perder entre 50 y 100 cabellos al día.

Hablamos de caída excesiva cuando:

  • Se observan mechones de cabello en la almohada, ducha o cepillo de forma persistente.
  • El volumen de la melena disminuye de manera visible.
  • Aparecen zonas de aclaramiento en la raya, coronilla o entradas.
  • Se detectan placas sin pelo bien delimitadas.

En estos casos es recomendable una valoración por un dermatólogo especializado en tricología (dermatología capilar) para estudiar las causas y plantear el tratamiento de la caída del cabello más adecuado.

Principales tipos de alopecia en dermatología capilar

No todas las alopecias se comportan igual ni requieren el mismo abordaje. Diferenciar el tipo de alopecia es el primer paso para un tratamiento eficaz.

Alopecia androgenética

Es la forma más frecuente de caída de cabello tanto en hombres como en mujeres. Está influida por factores genéticos y hormonales. En varones suele comenzar con entradas y aclaramiento en la coronilla; en mujeres, con ensanchamiento progresivo de la raya central sin pérdida completa de la línea frontal.

En la alopecia androgenética los folículos se miniaturizan: cada ciclo produce cabellos más finos y cortos hasta que el folículo deja de generar pelo visible. El tratamiento precoz es fundamental para frenar esta miniaturización.

Efluvio telógeno

Se caracteriza por una caída difusa y brusca, a menudo notoria al lavarse o peinarse. Suele aparecer 2–3 meses después de un desencadenante:

  • Estrés físico importante (cirugía, fiebre alta, infección aguda).
  • Estrés emocional intenso o prolongado.
  • Cambios hormonales (posparto, interrupción de anticonceptivos, alteraciones tiroideas).
  • Dieta muy restrictiva o pérdida de peso rápida.
  • Déficits nutricionales (hierro, zinc, proteínas, vitamina D, entre otros).

En el efluvio telógeno, muchos folículos pasan simultáneamente a fase de reposo y caída, pero el folículo permanece vivo. Por ello, suele ser reversible si se corrige la causa.

Alopecia areata

Es una enfermedad autoinmune en la que el sistema inmunitario ataca al folículo piloso. Produce placas redondeadas sin pelo, de inicio brusco, que pueden confluir o afectar a cejas, pestañas y vello corporal. En algunos casos la caída es más extensa.

La alopecia areata no destruye de forma permanente el folículo, por lo que existe potencial de repoblación, aunque los brotes pueden ser recurrentes. Requiere valoración y seguimiento dermatológico.

Alopecias cicatriciales

En este grupo de enfermedades inflamatorias el folículo se destruye y se sustituye por tejido cicatricial. La pérdida de cabello es irreversible en las zonas afectadas, por lo que el diagnóstico precoz es crítico.

Pueden asociarse a síntomas como picor, dolor, quemazón o descamación intensa. Entre sus causas se incluyen algunas formas de lupus cutáneo, liquen plano pilar y otras dermatosis inflamatorias del cuero cabelludo.

Dermatología capilar: causas y tratamiento de la caída del cabello

La evaluación en dermatología capilar combina historia clínica detallada, exploración del cuero cabelludo, dermatoscopia (tricoscopia) y, en ocasiones, análisis de sangre o biopsia. A partir de ahí se definen las causas y el tratamiento de la caída del cabello.

Causas más frecuentes de caída del cabello

  • Predisposición genética y hormonas: clave en la alopecia androgenética.
  • Estrés físico o emocional: favorece efluvios telógenos agudos o crónicos.
  • Alteraciones hormonales: tiroides, cambios en hormonas sexuales, posparto.
  • Déficits nutricionales: hierro, ferritina baja, zinc, vitaminas, proteínas.
  • Enfermedades autoinmunes: implicadas en alopecia areata y algunas alopecias cicatriciales.
  • Fármacos y tratamientos médicos: ciertos tratamientos sistémicos pueden inducir caída reversible o, más raramente, permanente.
  • Tracción y hábitos mecánicos: peinados muy tirantes, extensiones, trenzas o uso continuado de accesorios que tensan el folículo.
  • Dermatosis del cuero cabelludo: dermatitis seborreica, psoriasis u otras inflamaciones que, si no se controlan, contribuyen a la caída.

Opciones de tratamiento según el tipo de alopecia

En dermatología capilar, las causas y tratamiento de la caída del cabello se abordan de forma individualizada. De manera general, las estrategias incluyen:

  • Tratamientos tópicos: soluciones o espumas aplicadas directamente en el cuero cabelludo para estimular el folículo, prolongar la fase de crecimiento y aumentar el grosor del cabello.
  • Tratamientos orales: indicados en determinados tipos de alopecia, especialmente androgenética, areata extensa o alopecias asociadas a déficits nutricionales u hormonales. Siempre deben ser prescritos y controlados por un dermatólogo.
  • Infiltraciones locales: microinyecciones en el cuero cabelludo con fármacos antiinflamatorios o estimulantes del folículo, útiles en alopecia areata, algunas alopecias cicatriciales y alopecia androgenética.
  • Dispositivos de baja energía: como la luz de baja intensidad, que puede utilizarse como complemento en algunos casos, con resultados variables.
  • Tratamientos regenerativos: técnicas basadas en componentes de la propia sangre del paciente u otros preparados biológicos, cuyo objetivo es mejorar el microambiente del folículo. La evidencia es creciente, pero aún heterogénea.
  • Cirugía capilar: el trasplante de unidades foliculares es una opción en alopecia androgenética estable y en algunas alopecias cicatriciales estabilizadas. No detiene la progresión de la enfermedad, por lo que suele combinarse con tratamiento médico.

En todos los casos, el control de factores asociados (estrés, nutrición, enfermedades de base, hábitos de peinado) es tan importante como el tratamiento específico.

Pasos para cuidar el cuero cabelludo y frenar la caída

Además del tratamiento médico, ciertos hábitos pueden ayudar a proteger el folículo y optimizar los resultados. Estos pasos no sustituyen la consulta dermatológica, pero sí la complementan.

  1. Observa cambios en tu cabello y cuero cabelludo
    Vigila si la raya se ensancha, aparecen entradas nuevas, zonas de aclaramiento o placas sin pelo. Fíjate también en síntomas como picor, dolor, descamación o enrojecimiento. Anotar cuándo empezaron los cambios y si coinciden con estrés, enfermedad, dieta o cambios hormonales ayudará al especialista.
  2. Adopta una higiene capilar suave y constante
    Lava el cabello con la frecuencia necesaria según tu tipo de cuero cabelludo (desde diario hasta cada 2–3 días). Evita fricciones intensas, agua muy caliente y secados agresivos. Elige champús suaves, adaptados a tu tipo de piel (seca, grasa, sensible) y a posibles patologías como dermatitis seborreica.
  3. Reduce el daño mecánico y térmico
    Minimiza el uso de planchas, rizadores y secadores a alta temperatura. Si los utilizas, aplica protección térmica y mantén una distancia prudente del cuero cabelludo. Evita peinados muy tirantes (coletas altas, moños, trenzas apretadas) y el uso prolongado de extensiones o accesorios que traccionen del pelo.
  4. Cuida tu alimentación y estado nutricional
    Asegura un aporte suficiente de proteínas, hierro, zinc, ácidos grasos esenciales y vitaminas mediante una dieta variada que incluya legumbres, pescado, huevos, frutos secos, frutas y verduras. Evita dietas muy restrictivas sin supervisión profesional. Si se sospecha déficit, el dermatólogo puede solicitar analíticas y pautar suplementos específicos.
  5. Gestiona el estrés de forma activa
    El estrés crónico se asocia a efluvios telógenos y puede agravar otras alopecias. Técnicas de relajación, ejercicio físico regular, buena higiene del sueño y, si es necesario, apoyo psicológico, pueden contribuir a estabilizar la caída.
  6. Protege el cuero cabelludo del sol
    La radiación ultravioleta puede dañar la piel y, en zonas con poco pelo, favorecer quemaduras y envejecimiento cutáneo. Utiliza sombreros o gorras y, en áreas muy claras, fotoprotector específico para cuero cabelludo.
  7. Consulta a tiempo con un dermatólogo
    Si la caída se prolonga más de 3 meses, es intensa, aparecen placas sin pelo o síntomas inflamatorios, es importante acudir a un especialista en dermatología capilar. Un diagnóstico temprano aumenta las posibilidades de frenar la progresión y recuperar densidad.

Cómo se realiza el diagnóstico en dermatología capilar

Para abordar de forma rigurosa las causas y tratamiento de la caída del cabello, el dermatólogo suele seguir varios pasos:

  • Historia clínica detallada: antecedentes familiares de alopecia, enfermedades previas, medicación, hábitos de peinado, dieta, estrés, cambios hormonales.
  • Exploración física: valoración del patrón de caída, densidad, grosor del cabello, presencia de inflamación, descamación o cicatrices.
  • Tricoscopia: examen con dermatoscopio que permite ver el folículo y el tallo piloso con aumento, ayudando a diferenciar tipos de alopecia.
  • Pruebas de laboratorio: análisis de sangre para descartar anemia, alteraciones tiroideas, déficits nutricionales u otras enfermedades sistémicas.
  • Biopsia de cuero cabelludo: en casos complejos o sospecha de alopecias cicatriciales, se toma una pequeña muestra de piel para estudio histológico.

Con esta información se establece un diagnóstico preciso y se diseña un plan terapéutico personalizado, que puede combinar varias líneas de tratamiento y requerir revisiones periódicas.

Expectativas realistas y seguimiento del tratamiento

El cabello crece lentamente (aproximadamente 1 cm al mes), por lo que los resultados de cualquier tratamiento necesitan tiempo. En general, se recomiendan al menos 3–6 meses de seguimiento para valorar la respuesta, y en muchas alopecias el tratamiento debe mantenerse a largo plazo para conservar los beneficios.

Es importante entender que:

  • En alopecia androgenética el objetivo principal suele ser frenar la progresión y, cuando es posible, mejorar densidad y grosor.
  • En efluvio telógeno, la prioridad es identificar y corregir la causa; la repoblación suele ser gradual.
  • En alopecia areata y cicatriciales, el control de la inflamación es esencial para preservar los folículos restantes.

El seguimiento regular con el dermatólogo permite ajustar dosis, combinar terapias y manejar posibles efectos adversos, siempre buscando el mejor equilibrio entre eficacia y seguridad.

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Fuentes

  • American Academy of Dermatology (AAD) – https://www.aad.org
  • British Association of Dermatologists (BAD) – https://www.bad.org.uk
  • National Health Service (NHS) – Hair loss – https://www.nhs.uk/conditions/hair-loss
  • Sociedad Española de Dermatología y Venereología (AEDV) – https://aedv.es
  • UpToDate – Overview of alopecia – https://www.uptodate.com
  • Cochrane Library – Interventions for alopecia – https://www.cochranelibrary.com

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