La queratosis actínica es una lesión cutánea muy frecuente en personas con años de exposición al sol. Aunque muchas veces pasa desapercibida, se considera una lesión precancerosa: algunas de estas placas pueden evolucionar a carcinoma epidermoide cutáneo si no se tratan a tiempo. Por eso, el abordaje temprano es clave para proteger la salud de la piel a largo plazo.
En este artículo se explica, con base en la evidencia científica actual, cómo se realiza el tratamiento de la queratosis actínica para prevenir cáncer de piel, qué opciones existen y qué cambios en los hábitos diarios ayudan a reducir el riesgo de nuevas lesiones. Esta información es orientativa y no sustituye la valoración individual por un dermatólogo.
Qué es la queratosis actínica y por qué se considera precancerosa
La queratosis actínica (también llamada queratosis solar) es una alteración de las células de la epidermis causada por el daño acumulado de la radiación ultravioleta (UVA y UVB). Suele aparecer en zonas expuestas al sol durante años: cara, cuero cabelludo en personas con poco pelo, orejas, dorso de manos, antebrazos y escote.
Se manifiesta como pequeñas placas rasposas, descamativas, de color rojizo o marrón claro. A veces son más fáciles de notar al tacto que a la vista. Aunque muchas se mantienen estables o incluso pueden desaparecer, una proporción puede transformarse en carcinoma cutáneo de tipo escamoso. Por este motivo se consideran lesiones precancerosas y se recomienda tratarlas.
Objetivos del tratamiento de la queratosis actínica para prevenir cáncer de piel
El tratamiento de la queratosis actínica para prevenir cáncer de piel persigue varios objetivos simultáneos:
- Eliminar las lesiones visibles para reducir el riesgo de progresión a carcinoma.
- Tratar el “campo de cancerización”, es decir, la piel aparentemente sana alrededor, que también ha sufrido daño solar y puede albergar células alteradas.
- Disminuir la aparición de nuevas queratosis mediante fotoprotección y cambios de hábitos.
- Mejorar la calidad y el aspecto de la piel, lo que facilita la detección precoz de lesiones sospechosas en el futuro.
Principales tipos de tratamiento de la queratosis actínica
La elección del tratamiento depende del número de lesiones, su localización, el tipo de piel, el estado de salud general y las preferencias del paciente. En muchos casos se combinan varias técnicas para obtener mejores resultados.
Tratamientos dirigidos a lesiones individuales
Se aplican cuando hay pocas queratosis actínicas y están bien delimitadas. Su objetivo es destruir de forma localizada las células alteradas.
- Crioterapia con nitrógeno líquido: es uno de los métodos más utilizados. El dermatólogo aplica frío intenso sobre la lesión durante unos segundos. Esto provoca la destrucción controlada de las células dañadas. Es un procedimiento rápido, que puede causar enrojecimiento, ampollas y, posteriormente, una pequeña costra. El riesgo de cicatriz es bajo, aunque puede producir cambios de pigmentación.
- Curetaje y otros procedimientos físicos: consisten en raspar o eliminar mecánicamente la lesión, a veces combinados con calor o frío controlado. Se usa en lesiones más gruesas o hiperqueratósicas. En ocasiones requiere anestesia local y siempre cuidados posteriores de la herida.
- Cirugía convencional: se reserva para lesiones sospechosas de transformación maligna o cuando se necesita una biopsia amplia para confirmar el diagnóstico.
Tratamientos de campo para zonas amplias dañadas por el sol
Cuando hay múltiples queratosis actínicas o una zona extensa de piel dañada, se recomienda tratamiento de campo. Estos actúan no solo sobre las lesiones visibles, sino también sobre las células alteradas que aún no se manifiestan clínicamente.
- Terapia fotodinámica: se aplica sobre la piel una sustancia fotosensibilizante que se absorbe preferentemente en las células alteradas. Tras un tiempo de incubación, la zona se expone a una fuente de luz específica. La reacción entre la luz y la sustancia genera radicales que destruyen las células dañadas. Es eficaz para tratar áreas amplias (cara, cuero cabelludo) y suele mejorar la textura y el aspecto de la piel. Durante la sesión puede producir dolor o escozor, y después enrojecimiento y descamación.
- Tratamientos tópicos domiciliarios: el dermatólogo puede pautar cremas o geles que se aplican en casa durante varias semanas. Estos productos actúan estimulando la respuesta inmunitaria local, interfiriendo en la proliferación celular o favoreciendo la eliminación de las células dañadas. Suelen provocar enrojecimiento, inflamación y descamación en la zona tratada, lo que indica que están actuando sobre el tejido alterado. Es fundamental seguir las indicaciones de duración y frecuencia para lograr la máxima eficacia.
Combinación y secuenciación de tratamientos
En la práctica clínica, a menudo se combinan estrategias. Por ejemplo, se puede realizar crioterapia sobre las lesiones más gruesas y, posteriormente, un tratamiento de campo (como terapia fotodinámica o un tratamiento tópico) para la zona circundante. Esta combinación ha demostrado reducir el número de queratosis nuevas y mejorar el control a largo plazo.
Pasos en el tratamiento de la queratosis actínica para prevenir cáncer de piel
El abordaje eficaz de la queratosis actínica no se limita a una única sesión de tratamiento. Implica un proceso estructurado y un seguimiento a largo plazo.
- Evaluación dermatológica inicial:
El primer paso es una exploración completa de la piel por parte de un dermatólogo. Se identifican las queratosis actínicas, se descartan lesiones ya malignas y se valora el grado de daño solar global. En algunos casos se realiza una biopsia para confirmar el diagnóstico. - Elección del plan terapéutico:
En función del número de lesiones, su grosor, la localización y las características del paciente, se decide si se utilizarán tratamientos locales, de campo o una combinación. También se explican los posibles efectos secundarios, el tiempo de recuperación y las expectativas realistas. - Aplicación del tratamiento:
Los procedimientos en consulta (como crioterapia o terapia fotodinámica) se realizan en uno o varios ciclos. Si se indican tratamientos tópicos en casa, el dermatólogo detalla cómo aplicarlos, en qué cantidad, durante cuánto tiempo y qué reacciones locales son esperables. - Cuidados posteriores de la piel:
Tras el tratamiento, la piel puede estar enrojecida, sensible o con costras. Se suelen recomendar medidas de cuidado suave: limpieza con productos no irritantes, hidratación adecuada y fotoprotección estricta. Es importante no arrancar las costras y permitir que la piel se regenere de forma natural. - Revisión y seguimiento:
Pasadas unas semanas o meses, se realiza una revisión para valorar la respuesta al tratamiento y decidir si son necesarias nuevas sesiones. A largo plazo, se establecen controles periódicos para detectar y tratar de forma precoz cualquier nueva queratosis o lesión sospechosa. - Educación en fotoprotección y hábitos saludables:
El dermatólogo proporciona pautas personalizadas de protección solar, autoexploración cutánea y cambios de estilo de vida que ayudan a reducir el riesgo de nuevas lesiones y de cáncer de piel.
Importancia de la fotoprotección en la prevención del cáncer de piel
La radiación ultravioleta es el principal factor implicado en la aparición de queratosis actínica y en su posible progresión a carcinoma. Por ello, la fotoprotección es un pilar básico del tratamiento y de la prevención.
Medidas clave de fotoprotección diaria:
- Uso de fotoprotector de amplio espectro (UVA y UVB), con un factor de protección solar (SPF) adecuado al tipo de piel. Debe aplicarse generosamente en todas las zonas expuestas, 20–30 minutos antes de salir y reaplicarse cada 2 horas o tras el baño o sudor intenso.
- Ropa protectora: prendas de manga larga, tejidos de trama cerrada, sombreros de ala ancha y gafas de sol con filtro UV.
- Evitar las horas de máxima radiación (aproximadamente entre las 12:00 y las 16:00), buscando la sombra siempre que sea posible.
- Evitar cabinas de bronceado, ya que emiten radiación ultravioleta que aumenta el riesgo de queratosis actínica y cáncer de piel.
Estas medidas no solo ayudan a prevenir nuevas queratosis, sino que también reducen el riesgo global de distintos tipos de cáncer cutáneo y de fotoenvejecimiento.
Factores de riesgo y cuándo consultar al dermatólogo
Algunas personas tienen mayor probabilidad de desarrollar queratosis actínica y, por tanto, se benefician especialmente de un seguimiento dermatológico regular:
- Piel clara, ojos claros, cabello rubio o pelirrojo.
- Antecedentes de quemaduras solares intensas, especialmente en la infancia o adolescencia.
- Trabajo o actividades al aire libre durante muchos años.
- Edad avanzada.
- Sistema inmunitario debilitado (por enfermedades o tratamientos inmunosupresores).
- Antecedentes personales de cáncer de piel.
Es recomendable consultar al dermatólogo si se observan:
- Nuevas placas ásperas o descamativas en zonas expuestas al sol.
- Cambios en lesiones previas: crecimiento rápido, sangrado, dolor, ulceración o endurecimiento.
- Lesiones que no cicatrizan o que reaparecen tras haber desaparecido.
La detección precoz permite instaurar el tratamiento de la queratosis actínica para prevenir cáncer de piel de forma más eficaz y con procedimientos menos agresivos.
Seguimiento a largo plazo y pronóstico
La queratosis actínica es un marcador de daño solar crónico. Incluso después de tratar las lesiones visibles, la piel sigue siendo más vulnerable a desarrollar nuevas queratosis y otros tipos de cáncer cutáneo. Por ello, el seguimiento a largo plazo es esencial.
Con un tratamiento adecuado, controles periódicos y una fotoprotección rigurosa, la mayoría de las personas con queratosis actínicas mantienen un buen control de la enfermedad y reducen significativamente el riesgo de progresión a carcinoma. La clave está en entender que se trata de una condición crónica relacionada con la exposición acumulada al sol, que requiere un cuidado continuado de la piel.
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Fuentes
- American Academy of Dermatology: https://www.aad.org
- British Association of Dermatologists: https://www.bad.org.uk
- NHS – National Health Service (UK): https://www.nhs.uk
- Sociedad Española de Dermatología y Venereología (AEDV): https://aedv.es
- World Health Organization – Skin cancers: https://www.who.int
- UpToDate – Actinic keratosis: https://www.uptodate.com
- Cochrane Library – Interventions for actinic keratoses: https://www.cochranelibrary.com


